Editorial: ¡No haga más daño, Wílder Medina!





Editorial: ¡No haga más daño, Wílder Medina!






En el pasado, desde esta tribuna se prometió evitar hacer cualquier publicación o referencia al actuar de un hombre que fue -nadie lo puede negar- una insignia del Deportes Tolima, gracias a su derroche de talento en el rectángulo verde. Pero que con sus constantes desplantes 'pulverizó' todo lo que en la cancha logró y acabó con gran parte del amor que miles le profesaron. De esos que en alguna ocasión salieron a las calles, en masa, a ejercer una defensa que -quizá- no mereció nunca.

Sin embargo, llegó el momento de romper esa especie de promesa, ese pacto que quedó plasmado en este espacio sobre el personaje en cuestión, pues otra vez sus salidas en falso han generado molestia entre los hinchas. Y no es para menos. Las revelaciones que hizo a un medio de comunicación radial de la ciudad, 'Los Dueños del Balón' de RCN, sobre cómo afrontó la final del 'Finalización 2010' frente al Once Caldas, solo causan más dolor. No solo por aquel título que se escapó de forma insólita, sino también en cuanto a la crudeza de su relato.

Palabras más, palabras menos, y apegados a su versión, reconoció lo que todos ya sospechábamos desde hace algún tiempo: Que su real motivación, en ese entonces, no era llenar de gloria a todo un pueblo que anhelaba la segunda estrella en el escudo. Ni cotizar su ficha con un título en su palmarés, como lo hubiera deseado cualquier jugador en pleno uso de sus facultades. Sino el bendito premio que, a juzgar por sus aseveraciones, le cambió sobre la hora el exsenador Gabriel Camargo Salamanca, dueño del equipo, por alcanzar el objetivo.

Fue en ese momento cuando sintió que no se sentía con ganas para hacer su trabajo, bien o mal pago, en el partido más decisivo del año, y si se quiere del último lustro, tras aquella debacle de 2006, en el que el trofeo liguero también se esfumó. Medina, ídolo esa noche del 12 de diciembre de 2010 en Bogotá, esta vez fue egoísta y no dimensionó el esfuerzo que hicieron los cerca de 2.000 tolimenses que llegaron al Palogrande motivados por la victoria en el cotejo de ida. Se trató de entender por qué su paupérrimo nivel en ese cotejo. Y tuvo que pasar casi una década para saber de su boca la respuesta.

¿Por qué decirlo ahora? Es la gran pregunta. Por más de que lo mencionado sea cierto o no, que podría encajar con el sinfín de especulaciones que se han elucubrado en las redes sociales acerca de ciertos fracasos del equipo, ad portas de 'tocar el cielo', sus confesiones solo destruyen su imagen como profesional. Y de paso la del hombre al que él mismo llamó 'papá', no una, sino en diferentes ocasiones, y que se encargó de dar la cara cuando sus constantes descaches lo pusieron en boca del país futbolero.

Sobre todo cuando ha decidido emprender el camino como formador de nuevos talentos: Faceta en la que no se discute que tiene todo por dar, pues fue una completa 'Bestia' en las redes contrarias, con un 'dribling' demoniaco que resultó indescifrable para los goleros rivales. De eso puede dar fe Enrique Bologna. Pero, ¿Con qué cara mirará a sus alumnos? ¿Les dirá que jugó 'desganado' una final del FPC porque el ofrecimiento hecho por ganar -algo que debería hacer cualquier futbolista por mero amor a su profesión- no llenó sus expectativas? ¿Les contará cómo jugó con las ilusiones de la gente que dio todo por él?...

Obvio es que cualquier persona tienen derecho a recomponer su camino, a restructurar su vida y guiarla hacia un nuevo próposito. Medina, como tantos otros, dijo haber apostado en su cambio y por un deseo humanitario nos alegró en su momento que así fuera. No obstante, sus palabras son una nueva cachetada a los que aún le guardaban respeto por su calidad. ¿Cuál es la necesidad de reabrir la herida? ¿Con qué motivación -poniéndolo en sus propios términos- expone hoy a sus excompañeros? ¿Qué pensará Gerardo Vallejo, capitán de ese equipo, de lo dicho por Wílder? ¿Qué se le pasará por la mente al técnico Hernán Torres? ¿Acaso acepta que dejó ir la felicidad de ser campeón por no tener un fajo de billetes más?...

No se entiende, de ningún modo, su visión de las cosas, y eso solo demuestra la pobreza mental que no lo dejó marcar un antes y un después, no solo en el club de la 'Tierra Firme', sino en el rentado criollo. Que le impidió ver más allá de sus narices. ¡Qué más incentivo que rubricar en oro su nombre en la historia de un club que le dio hasta lo que no tenía! Y no se trata solo de dinero...Basta con recordar cómo en 2018-1, y pese al descontento del grupo que no vio con buenos ojos que se revelara cuánto se iba a ganar por lograr el torneo, se dejó prácticamente el alma en el césped del Atanasio Girardot.

El sitial que estuvo reservado para el de Puerto Nare, hoy lo ocupan otros hombres que, con errores y aciertos, sí supieron entender lo que estaba en juego. La gente nunca olvidará lo hecho aquel 9 de junio de 2018 por jugadores como Danovis Banguero, por más que hoy tenga diferencias económicas con la institución; Marco Pérez, Álvaro Montero, Sebastián Villa, Rafael Robayo y Fáiner Torijano, entre otros. Y como él mismo lo dijo: Después, quizá a las 7:45 p.m. de esa oscura y lluviosa noche en Manizales, hubiera sido el momento para pelear por lo que consideraba justo. Para exigir la casa de su mamá, pero ya con el éxito certificado.

¡No haga más daño, Wílder Medina! ¡No más! Por el cariño que dice sentir por el equipo de Ibagué, por sus deseos insatisfechos de retirarse con esta camiseta, posibilidad que terminó de 'sepultar' con sus afirmaciones polémicas y extemporáneas, si es que en verdad existía, lo mejor es que no se refiera más a lo que pudo ser y no fue, a lo que fueron sus verdaderas prioridades como futbolista y a, según usted, la forma en que Camargo Salamanca no le cumplió. ¡Respétese y respétenos!


Síguenos en Google News