Egan Bernal, un faro de esperanza en medio del caos: El cundimarqués ganó el Giro de Italia 2021






Egan Bernal, un faro de esperanza en medio del caos: El cundimarqués ganó el Giro de Italia 2021


Por: Mario Alejandro Rodríguez

"En surcos de dolores, el bien germina ya". Nunca antes este estribillo del Himno Nacional tuvo más sentido y valor que este domingo. Porque en medio de la más profunda crisis social del último tiempo en Colombia, un hijo de la patria decidió enarbolar su bandera y llevarle alegría a todo su pueblo, golpeado con rudeza por esa especie de guerra fraticida, sin sentido, que ha llenado de sangre las calles.

Egan Arley Bernal Gómez, a sus 24 años, engrandeció su ya rico palmarés con la conquista de ese 'Amore infinito': El Giro de Italia, esquivo desde hace siete años para los corredores 'cafeteros', desde aquella tarde del primero de junio de 2014, cuando otro 'prócer' del deporte nacional, el boyacense Nairo Quintana, inscribiera su nombre en la espiral dorada tan codiciada por unos y otros. 

Y sí, fue un amor a primera vista, porque en su debut en la carrera, el nacido en Zipaquirá sacó su casta y no solo le ganó a poderosos y gallardos rivales, como el local Damiano Caruso. También lo hizo contra el que era, quizá el adversario más difícil de derrotar: Un intenso dolor de espalda que lo tuvo en duda para mantenerse en la cima de la clasificación general. Con todo y ello, Egan dijo presente. 

"Mirando tantas banderas colombianas en todas partes, todo el mundo gritando por mí. Cuando llegué y me di cuenta que había ganado fue una sensación increíble", dijo emocionado. Y cómo no estarlo, pues pues se puso al mismo nivel de leyendas como el belga Eddy Merckx, el francés Bernard Hinault, el español Alberto Contador o el italiano Vincenzo Níbali, que también ganaron Giro y Tour.

Se dirá que con mérito recorrió 3.140,9 kilómetros en 21 etapas, de las que triunfó en dos. Que venció a 183 de sus colegas y que cruzó la meta en la Piazza del Duomo de Milán tras 86 horas, 17 minutos y 28 segundos. Que 1' y 29" a su favor desequilibraron una feroz batalla contra Caruso. Pero también, que de no ser por su fiel gregario, Daniel Felipe Martínez, tanto esfuerzo hubiera sido en vano.

Porque en el momento en que no había fuerzas, este guerrero de Soacha lo llevó a rueda y le dio aliento para continuar. Así se ratificó un pacto de caballeros, de esos que solo se ven en el ciclismo, en el que Martínez se comprometió con Egan y con todo un país en no permitir que foráneos frustraran la ilusión de vestirse de rosa. Y a fe que lo logró, pues Bernal pudo mantenerse en su firme propósito. 

"Finalmente es mi segunda grande. La verdad es que me veo tranquilo, pero por dentro estoy que exploto por la velocidad. Fue mi primer Giro. casi dos años sin estar en buena forma en una gran vuelta, creo que es especial", expresó el corredor, quien se convirtió en ese faro de esperanza en medio del caos, de los falsos protagonismos y de los intereses personales que tanto mal han hecho. 

Tal parece que la naciente carrera del joven criado en el frío del altiplano, el mismo que sufrió las mismas carencias de las que se quejan los jóvenes en plazas y avenidas no tiene límites. Por más de que hubo quienes trataron de imponérselos, afanados por la ausencia de más éxitos tras verlo gobernar en los Campos Elíseos de París, y por demás enceguecidos por su sentir egoísta e inmediatista.

Egan ya está en el 'Olimpo' del deporte. Sus logros así lo ratifican. Pero también en el corazón de millones, a los cuales sus gestas le han arrancado lágrimas. De felicidad, eso sí, en días en los que la nación vio morir a decenas de jóvenes que, como él, tal vez soñaron con hacer de Colombia un país de oportunidades, pero cuyo mayor pecado fue desafiar a un gobierno desconectado de sus realidades. 






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