Un adiós hasta las lágrimas: el emotivo tributo del DEPORTES TOLIMA y su hinchada a Gabriel Camargo Salamanca







Un adiós hasta las lágrimas: el emotivo tributo del DEPORTES TOLIMA y su hinchada a Gabriel Camargo Salamanca



Por: Mario Alejandro Rodríguez

El hombre que marcó un antes y un después en la historia del Deportes Tolima, recibió en la que fue su morada el más sentido de los homenajes, quizá nunca antes brindado a alguien que estuviera vinculado de forma tan estrecha a la institución. La memoria de Gabriel Camargo Salamanca, quien antes de partir dejó cinco títulos en el FPC y el regreso a Primera, tuvo su último y desgarrador adiós.

Ante unos 3.000 espectadores en las tribunas del Manuel Murillo Toro de Ibagué, la familia del 'Vinotinto y Oro' encontró consuelo en el apoyo fiel de todos quienes han gozado de los triunfos del equipo. Esos que sin importar la posición en tabla sintieron una profunda deuda de honor con su mecenas y acudieron a las graderías en búsqueda de esperanza con miras al desafiante futuro.

Desde tempranas horas, las tribunas occidental, oriental y sur del escenario deportivo empezaron a albergar a los fanáticos de la 'tribu', que con banderas, camisetas y estandartes de todo tipo correspondieron a esta cita. Con el sentimiento a flor de piel, fue normal ver cómo las lágrimas rodaron por los pómulos de un buen número de ellos, conmovidos por la ausencia del llamado 'gran jefe'. 

Propios y visitantes, que nunca dejaron de querer a esta tierra, vivieron un acto conmovedor. Que inició con la presencia del plantel en el terreno de juego, poniéndose el uniforme y honrando el respaldo dado por el exsenador. Y continuó con una misa solemne, en la que quedó explicita la comunión entre el esfuerzo y la fe. Esa que fue capaz de mover montañas e hizo posible lo imposible.

Los tesoros de todo un pueblo fueron traídos como la gran ofrenda al alma del 'Cacique', que luchó con sus virtudes y temores para bañar de gloria a toda su estirpe, sin descansar hasta lograrlo. El desfile que empezó con la copa del ascenso y culminó con la Superliga, su última celebración, también trajo consigo junto a dos de sus más nobles guerreros: el técnico Hernán Torres y el capitán Julián Quiñones.

Seis trofeos, uno tras otro, en el medio del verde campo, como símbolo preciado del club que estuvo en los círculos del infierno pero encontró su salvador, brillaron a la distancia. Su gran protector, el que se encargó de arrebatarlos de plazas ajenas y llevarlos bajo su brazo en tantas ocasiones, esta vez no pudo disfrutar de sus botines. Los mismos que trajo de ciudades como Bogotá, Cali y Medellín. 

Luego, la noche se volvió noche y solo brilló el camino hacia el infinito descanso de Camargo Salamanca. Sus cenizas, representadas en las de un Ocobo, como crecen por toda la 'Tierra Firme', fueron instaladas justo al lado del busto que durante casi 30 años estuvo en el ostracismo. Pero que encontró un nuevo 'hogar', para recordarle a los niños y jóvenes del mañana un legado eterno.

Foto: Club Deportes Tolima

En un Ocobo que, como dice la canción, crece de todos los colores, en tierra de bundes y cantores. Y en alegoría de un orgullo que corre por las venas de miles de tolimenses, quienes de seguro -como el veterano dirigente- hicieron su promesa de alentar hasta el día en que sus cuerpos digan basta. Porque cono bien profesan: un amor como el que se le entrega a un onceno es el más puro que puede haber.

Y desde la popular 'rugió' el grito de los que estuvieron cuando nadie más lo hizo y revalidaron sus votos. Se erigió, otra vez, la figura de su fiel estampa, la que lo conmovió hasta llevarlo al llanto y lo motivó a dejar sus últimas fuerzas para hacer de su proyecto deportivo aún más ambicioso de lo que ya era. Camargo Salamanca, con sus bemoles, se encargó de hacer del Tolima un elenco poderoso.

"La pasión por el Deportes Tolima es lo que me mueve a mí. Nada distinto, no es el dinero. Yo quiero lo mejor, y para eso tengo que tener lo mejor y rodearme de los mejores, y me siento muy satisfecho del equipo que hemos conformado (...) Eso es lo que quiero y lo lucharé hasta el día de mi muerte. Con la bandera en alto",  dijo en una de sus últimas apariciones, con su habitual tono.

Don Gabriel ya preside la mesa de aquellos forjadores de ilusiones como Manuel Rubio Chávez, Jorge Guzmán Molina, Humberto y Lisandro González, Luis Guarnizo y Héctor Rivera: sí, el mismo del ungüento medicinal; solo por nombrar a los dirigentes más destacados. Y de leyendas como Germán Castellanos, Elson Becerra, Marcos Coll, Enrique Ferrari y el querido Ricardo Ciciliano.

Foto: Imdri Ibagué

No vengo por salir campeón,
vengo porque te quiero.
Yo vengo para recordar,
a los que ya se fueron.
Doy gracias a todos los que dejaron ya la vida,
esta banda no se olvida,
se lleva en el corazón...

Por Tolima viviré,
donde juegues te alentaré,
ni la muerte va a poder, 
desde el cielo te alentaré...