Editorial: Que el repunte del DEPORTES TOLIMA en la Liga Águila 1 2018 no oculte lo que pasa con Joel Silva


Si hay un jugador que sabe de injusticias en Deportes Tolima y las ha vivido en carne propia, ese es el arquero paraguayo Joel Alberto Silva. Y no, no es exageración.

El cancerbero 'guaraní completó este miércoles su sexto partido consecutivo sin jugar con la 'tribu' en la Liga Águila 1 2018, de los cuales los dos últimos han sido por mero capricho del técnico Alberto Gamero.

Sí, las cosas como son. Al estratega le pareció bien que el recién llegado Álvaro Montero -quien como cualquier futbolista busca la gloria personal- esté por encima de aquel que desde el 14 de enero de 2015, cuando pisó por primera vez suelo ibaguereño, lo único que ha hecho es dejarlo todo por la casaca 'Vinotinto y Oro'.

Hasta el momento el único pecado del 'guaraní' fue lesionarse. Porque si ha perdido su lugar en el onceno no ha sido por su desempeño futbolístico, sino por fuertes dolencias relacionadas con su espalda, de las cuales se encuentra recuperado al 100%. Nada más.


Y si no existe impedimento físico para su retorno, ni compromiso alterno que lo demande, lo más coherente es que el mismo se hubiera dado el pasado domingo, en la victoria (2-1) frente a Junior. Así pasa en la mayoría de clubes, incluso con goleros con menos historia en sus equipos que Silva.

¿Se imaginan a Sebastián Viera, idolatrado en Junior, haciéndole fila en Junior a José Luis Chunga cuando está en condiciones de jugar? ¿David González, múltiple campeón con el DIM, reemplazado por Andrés Mosquera? 

¿El argentino Fernando Monetti, subcampeón de la Copa Libertadores 2017, sentado por Cristian Vargas en Nacional? ¿O el venezolano Wílker Fariñez, figura de las pasadas Eliminatorias, 'banqueado' por Ramiro Sánchez en Millonarios? Solo por citar algunos ejemplos.

Carece de total lógica...

Tal vez al 'Sonero' se le ha olvidado que el Joel -el mismo que parece hoy resignado a su suerte en el club- duró 61 encuentros sin soltar la titular por el torneo de Primera División, entre el 30 de octubre de 2016 y el 17 de marzo de 2018. 

Que en su primer año (2015) atajó 63 de los 64 partidos disputados por el equipo en todas las competiciones (Liga, Copa y Sudamericana), y en su segundo (2016) estuvo en 44 de los 64 encuentros. Que en 2017 llegó a 46 cotejos, 44 de ellos por Liga.

Que en todas las definiciones por penales en las que actuó, Tolima siguió con vida. Basta con recordar lo acontecido frente a Carabobo, por la Copa Sudamericana 2015; las de Patriotas y Bucaramanga, por los cuartos y semifinal de la Liga Águila 2 2016 y Atlético Nacional, en los 'cuartos' de la Liga 2 2017.

La única que se perdió fue la de la semifinal de Copa Águila 2016, ante Junior, cuando antes -en los cuartos de final- ya había demostrado sus capacidades frente al Deportivo Cali. Y sabemos bien cómo terminó la historia.

Que lo llevó -en un altísimo porcentaje- a disfrutar de una nueva final liguera tras la que ganó en 2008 con Boyacá Chicó. Un perfecto trampolín para el fugaz paso que tuvo con Junior de Barranquilla.

Ningún arquero vigente en el rentado colombiano puede decir que ha contado con semejante regularidad. Por eso resulta extraño y hasta inexplicable para la prensa nacional la suplencia del paraguayo, de quien -entre otras cosas- no se ha visto envuelto en ningún hecho de indisciplina y siempre ha sido respetuoso con la afición.

Por desgracia, a la crónica deportiva de Ibagué se le ha marginado de los entrenamientos del equipo y eso hace que carezca de mayores argumentos para ir de frente en este tema. 

Está 'ciega' ante las decisiones del entrenador, que a la luz de los resultados parecen funcionarle, sin que el puesto de arquero haya sido determinante para tal fin. 


Se presume que la interna del grupo es buena por el repunte que se refleja en el tablero de posiciones. Pero es claro que cada vez más el club se aleja de los medios y los hinchas, y en el caso de Joel se ve un desgaste del jugador por luchar por lo que por derecho y talento le pertenece.

Algo hay que dejar bien en claro: Montero es ajeno a esta polémica, pues como profesional solo cumple con su labor y se cree que, cuando firmó su contrato, no lo hizo condicionado al ostracismo del banquillo. 

Pero sí queda un 'tufillo' de mal manejo de la situación por parte de Gamero, quien no ha sido claro sobre el por qué no juega Joel, más allá de decir que "lo bueno no se toca". Como tampoco lo fue en el pasado, cuando tuvo que salir a apagar el 'incendio' que produjo su proceder ante un arquero temperamental como Luis Delgado. 

¿Tendrá que ver la ausencia de Silva con que este sea su último año en el club? ¿Con el miedo de que en diciembre se vaya con sus derechos deportivos en la mano sin dejar réditos?

Hay antecedentes que dejan muy mal parada la dirigencia en este sentido. Aunque, en honor a la verdad, desde esta tribuna no se conoce aún ningún indicio claro sobre el particular.

Pero ojo: Que el éxito de las últimas fechas no oculte un caso que tiene especial relevancia, pues involucra -ni más ni menos- que al último referente (o si se quiere ídolo) de la institución. Y como tal merece el respeto que dentro del campo de juego se ha ganado a pulso.