¡Aplausos, Gamero! El 'Sonero' logró un campañón con DEPORTES TOLIMA en la Liga Águila 2 2017


Le bastaron solo 3 meses y 15 días, solo eso, para llevarnos de la incertidumbre al éxtasis. Para jugarle de tú a tú a los grandes y hacerlos sufrir en sus propios predios. Para devolvernos la fe en el equipo, el mismo que creímos iba encaminado a otro fracaso. Para recuperar el prestigio extraviado. Para invitarnos a soñar.

Si hay alguien que merece amplio crédito de la 'resurrección' del Deportes Tolima en la Liga Águila 2 2017, ese es el samario Alberto Miguel Gamero, quien refrescó sus conceptos, apostó por tomar un proyecto a la deriva y, por fortuna, lo llevó a puerto seguro.

A tal punto de quedarse a solo nueve minutos de lo que podía ser su segunda clasificación a una máxima instancia en menos de un año. Tan cerca, sí. ¿Se demoró en los cambios? También. Pero si algo es cierto es que le tocó bandearse con un plantel limitado, con carencias, con lesiones, con fisuras.

"Salimos a buscar el resultado y pese a la presión de Santa Fe, el equipo no se escondió. Estoy muy orgulloso de los jugadores que estuvieron en la cancha, porque fuimos un digno rival de un equipo que va a la final", expresó.

Quizá después del golpe sufrido en la capital, ante el antiestético pero efectivo Santa Fe de Gregorio Pérez, pocos recuerden que bajo su gestión el equipo de la 'Tierra Firme' estuvo 11 fechas invicto en la Liga, con siete victorias y solo cuatro empates.

Y que precisamente ante los 'Rojos' no perdió en sus dos visitas a El Campín. Solo un error le permitió al cuadro de la capital sacar ventaja en el choque de ida, celebrado el miércoles anterior en el Murillo Toro; campo en el que llegó a tener una racha de imbatibilidad de 17 fechas.

También que fue capaz de eliminar en su propia cancha al 'Rey de Copas', Atlético Nacional, al que todos daban por hecho que iría rumbo hacia su estrella 17.

Solo esa cifra habla de la diferencia abismal entre una escuadra, acostumbrada al éxito año tras año gracias a su 'chequera' y otra que, con las uñas, se ha ganado un papel protagónico. Pero con todo y ello vendió cara su derrota en el Atanasio Girardot y forzó los penales en los que su guardián, el paraguayo Joel Silva, se hizo gigante.

Y logró estar en una instancia en la que ni siquiera Junior, su exequipo, con una inversión de 10 millones de dólares para la segunda parte del año, pudo clasificar.

Porque, con estímulos o sin ellos, convenció a su equipo con una idea de juego sólida, a la que -en comparación con su primera era- le agregó un mejor manejo del útil en el campo y también una gran gestión del grupo.


El contexto

En síntesis, su campaña solo merece aplausos. Dirigió 15 de los 24 partidos que disputó la 'tribu' en el semestre, con un saldo de 26 puntos de 45 posibles y un rendimiento del 57,77 por ciento.  De estos cotejos solo perdió tres.

De su antecesor, José Eugenio 'Cheché' Hernández, heredó 11 unidades en nueve jornadas (40,74%), aporte que fue importante, pero que no llenó las expectativas de la dirigencia por las formas.

Sin embargo, no le quiso restar méritos a su colega, quien desde agosto dejó de ser el encargado de este proyecto. "No fue solo mía. Me parece que con lo que inició 'Cheché', la campaña del Deportes Tolima en la Liga fue muy buena, a pesar de no ir a la final", indicó.

Resultaría injusto que mientras Gamero hizo todo lo posible por clasificarse a la finalísima, algunos salieran a 'cobrar' -justo en el revés más doloroso del año- lo realizado por el uruguayo Pérez en la 'vereda' de al frente, después de ser despedido en febrero pasado por el presidente del 'Pijao', Gabriel Camargo Salamanca.

Es innegable que la salida del 'charrúa' generó todo un 'bochorno', pero podría decirse con seguridad que es capítulo superado en Ibagué.

Hubiera sido diferente si, con la conducción del costeño, Tolima se hubiera quedado en el 'Todos contra Todos'. Pero el tiempo le dio la razón a los métodos poco ortodoxos de Camargo, quien entre otras cosas tiene por costumbre firmar contratos a término indefinido con sus timoneles.

Pero no. Además de pelear y ganar el cupo a los 'Play Offs', de derrocar al 'Goliat' del rentado criollo, también alejó y mucho al equipo de los últimos lugares del promedio. ¿O se nos olvida que hace cuatro meses también existía la preocupación de entrar colgados en el tema del descenso para 2018?

Para el año que viene Alberto Miguel tendrá la posibilidad de armar la nómina que desee, aunque en menor número. Ya no contará con 30 cupos sino 25, debido a que no competirá en eventos internacionales. Y con ellos deberá bandearse durante todo el año, en búsqueda de los objetivos propuestos.

"Estoy satisfecho. Le dije al grupo que si me quedo, ojalá que se mantuviera toda la nómina, porque este equipo tiene que darle muchas alegrías a la gente de Ibagué. Hay un dolor pero al igual una gran satisfacción", indicó el entrenador.

Lo bueno es que el adiestrador ya sabe cómo ser protagonista e incluso lograr títulos. Como el de la Copa Colombia 2014, cuando jugó con solo 25 unidades profesionales en la plantilla y la reforzó con algunos juveniles de la talla de Wílmar Barrios y Wilfrido De La Rosa.

¿Cómo? Fruto del trabajo constante y la perseverancia, porque si algo no se puede negar es la labor que ha hecho en este tiempo el costeño con el 'Vinotinto y Oro', desde lo táctico, pero aún más desde el ámbito mental.