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¿Tongo o manejo? Así fue el pacto de 'No agresión' entre Colombia y Perú en Lima


Lo vieron todos. La Selección Colombia y su similar de Perú acordaron 'hacerse pasito' en los últimos cuatro minutos del encuentro celebrado este martes en el estadio Nacional de Lima y que terminó 1-1.

Ante la mirada del mundo entero, los combinados 'Cafetero' e 'Inca' bajaron de forma ostensible el ritmo del compromiso, en el que James Rodríguez (55') puso el primer tanto, pero luego Paolo Guerrero (75') decretó la paridad. 


Corría el minuto 88 cuando el delantero Radamel Falcao García fue derribado en frente del banco 'tricolor', una acción que marcó el punto de inflexión en el epílogo. 


Antes de reintegrarse al partido, el seleccionador José Pékerman llamó al 'Tigre' y aprovechó para darle un claro mensaje: Que, en su condición de capitán, 'cuadrara' el pacto de 'No agresión' con los contrarios.

¿Por qué? Sencillo. A esa altura el partido en Sao Paulo entre Brasil y Chile había finalizado 3-0 en favor de los locales; resultado que favoreció a ambos equipos.

También Paraguay perdía por la mínima (0-1) ante Venezuela, en Asunción, por lo que no había amenaza más allá del gramado del Nacional.


Primero, Falcao abordó -con la mano izquierda en su boca a Renato Tapia. Posteriormente a Cristian Ramos y Miguel Araújo, con la intención de que consultara rápidamente con el técnico Ricardo Gareca. Hasta que habló con el capitán y delantero Guerrero. 


Pero fue Paolo, en medio de la incredulidad, el que lanzó el interrogante a su banquillo. "¿Estamos pasando? ¿Estamos pasando?", preguntaba desesperado el atacante. La confirmación le llegó de parte del asistente Nolberto Solano. Y a partir de entonces todo cambió.


El juego se reinició sin Falcao, quien abandonó el terreno para darle paso a los 90' a Giovanni Moreno. El samario no solo hizo un buen encuentro sino con que cumplió con honores una difícil labor diplomática. 

Los tres minutos de reposición fueron un auténtico relajo. El local se dedicó a transportar el esférico en su propio campo sin el deseo de profundizar, ante la mirada atónita del árbitro Sandro Ricci. 


"En los últimos minutos los colombianos se nos acercaron y sabían de cuál era la situación en los otros campos y se manejó el partido como se debía manejar. Esto es fútbol", confesó Tapia a la prensa de su país.

El silbato brasileño bien pudo terminar el encuentro antes de lo estipulado, pero para salir el limpio esperó a que el tiempo se cumpliera.

Para los anfitriones, un agónico gol de los visitantes hubiera representado una nueva eliminación del Mundial y un beneficio a su archirrival Chile. Por su parte, para los colombianos, un tanto 'Inca' era caer al repechaje. Pero 'seguridad mató a confianza'. Y así el trato quedó sellado.


Antecedente 

No es la primera vez en que se produce una situación similar en la Eliminatoria. De hecho, en la Eliminatoria rumbo al Mundial de 2002, Colombia lo sufrió en carne propia, cuando Uruguay y Argentina pactaron empatar para favorecer a los 'Charrúas'.

Fue el 14 de noviembre de 2001 en el estadio Centenario de Montevideo, cuando los seleccionados del Río de La Plata se encargaron de eliminar a la selección orientada por Francisco 'Pacho' Maturana, que ganó (0-4) de forma tardía a Paraguay.