¿Por qué se dio la eliminación del DEPORTES TOLIMA en la Liga Águila 1 2017? Periodistas deportivos de Ibagué se lo cuentan


Sabemos muy bien cómo se debe sentir el hincha del Deportes Tolima, tras el fracaso en la Liga Águila 1 2017. No es fácil ver cómo su equipo, el mismo que en diciembre pasado lo llevó a soñar con una nueva estrella y lo hizo partícipe de la fiesta de una gran final, hoy sea el causante de su tristeza.

Y es que causas para lo que parecía ser un fracaso anunciado hay varias. Pero El Rincón del Vinotinto quiso que fueran los periodistas que día a día están al lado del equipo los que le contaran a usted, sin ningún tipo de censura, sobre los motivos por los cuales se dio esta prematura despedida.

Todos los consultados por esta redacción coincidieron en un hecho que marcó el nefasto camino: La destitución del entrenador uruguayo Gregorio Pérez, cuando apenas había dirigido dos encuentros. 

También esgrimieron otros argumentos, que a continuación compartimos de forma íntegra, pues vale la pena conocer al detalle sus apreciaciones.

Ronal Rengifo Álvarez - Editor Deportivo El Nuevo Día

Esta es una crónica de una eliminación anunciada. Desde la pretemporada un equipo profesional de fútbol se alista, prepara, trabaja, analiza, busca y se enfoca en unos objetivos, con base en una estrategia.

La misma que traía Gregorio Pérez, el entrenador que inesperadamente resultó echado del equipo, debido a que no permitió que le metieran la mano a las alineaciones, como ya se sabía ocurría en el Deportes Tolima.

Desde ahí se desbarató todo y arrancó la improvisación, con la elección de un hombre como Óscar Héctor Quintabani, que no considero un mal entrenador pero que llegó a 'pescar en río revuelto'.

Y así es muy complicado, cuando no se tienen los jugadores que a usted le gustan, la proyección ni el previo (pretemporada), que es lo todo entrenador quiere para organizar sus ideas. Le tocó trabajar con lo que tenía y así era muy difícil. Por eso esta eliminación.

Tolima ahora solo depende de una Copa Colombia en las mismas condiciones: Pendiendo de un hilo y de una Copa Sudamericana en la que le va a tocar muy duro para clasificar a la próxima instancia, ya que jugar en La Paz no será nada fácil, a pesar de la ventaja (2-1) de la ida.

William Cruz - Periodista Combo Deportivo Caracol Ibagué

En mi concepto, la eliminación se debió a que la planificación de la junta directiva, en cabeza de Gabriel Camargo, no tomó buenas decisiones. Fue muy mala la determinación de sacar a Gregorio Pérez, quien había trabajado con el equipo luego del recambio que había tenido el 'Vinotinto y Oro' en la dirección técnica.

Y es que Tolima venía de tener varias temporadas a Alberto Gamero, con una filosofía de juego ya instalada en los diferentes jugadores. Se contrató a Pérez con la idea de mejorar lo que se había hecho con Gamero y desde la parte futbolística mostrar un poco más de lo que se vio en los últimos años.

Esta decisión cayó muy bien entre los futbolistas, se sentían muy cómodos con la presencia del uruguayo porque veían un trabajo serio, planificado y con mucho recorrido. Y en ese orden de ideas el grupo estaba bastante motivado. Porque cuando un jugador está cómodo seguramente va a rendir mucho más.

Pero luego vino el traspiés, el inconveniente con don Gabriel. Desde ahí se marcó la temporada 2017 en el primer semestre, porque Tolima nunca pudo salir de esa situación, no pudo superar la salida de Pérez por más que solo dirigió dos partidos. 

En síntesis, el gran error lo cometió Camargo, porque dejó el equipo sin timonel y pese a la llegada de Quintabani él no sabía del entorno y se nota que aún no conoce el equipo a profundidad.

Lógicamente hay que darle un porcentaje al técnico actual, que no ha dado la medida y al plantel de jugadores, que no supieron manejar la situación y tuvieron picos muy bajos en su rendimiento. Comenzó mal el año y se ve reflejado en esta eliminación.

Lina María Pinto -  Periodista Ecos del Combeima

Creo que el fracaso del Deportes Tolima se define de la siguiente manera, errores administrativos y deportivos. Y como lo ha dicho Joel Silva en las entrevistas: "Lo que empieza mal, termina mal".

Y desde la destitución de Gregorio Pérez, todo empezó mal. Porque ya se traía una idea futbolística, un proceso. Nadie nos puede decir si iba o no clasificar, pero que había un estilo implantado en el ADN de los futbolistas, sí.

Y ese cambio tan intempestivo que tuvo el grupo de jugadores, de lo que les había implantado Pérez a llegar de un momento a otro a trabajar con Quintabani repercutió en lo deportivo.

Porque el técnico llegó a trabajar con gente que no había pedido, sin hacer pretemporada ni conocer muy bien a los jugadores, a resolver algo sobre la marcha. Y lamentablemente hay cosas de fondo y al interior del equipo que tienen fracturados los lazos entre los mismos jugadores.

Las peleas, los altercados en los entrenamientos -que se han rumorado y han sucedido- también repercuten. Porque además de lo administrativo y lo deportivo las relaciones interpersonales están graves.

Óscar González - corresponsal ESPN Ibagué

Este tema tiene unas aristas muy importantes. La principal es el muy mal manejo en la parte administrativa al equipo, desde el inicio de temporada, con la llegada y salida del uruguayo Gregorio Pérez y no solo él, con Esteban Gesto (Preparador físico), que por concepto de algunos jugadores no está trabajando de una manera adecuada para lo que es el hoy y el ahora.

Aunque también están esas 'rencillas' entre la prensa y el equipo, las muy malas relaciones que se tienen por parte de la jefatura de prensa, del mismo gerente deportivo que nunca da una respuesta clara, real, sin mercadeo...Todas estas cosas suman para que el Tolima en la parte deportiva no refleje resultados.

Llegó un profesor como Quintabani, del que todos sabemos su trayectoria, pero que estaba en el 'cuarto de San Alejo'. Tiene toda la buena intención, como creería la tienen la mayoría de jugadores, pero hay situaciones internas que, obviamente, no permitieron que el equipo surja en la parte deportiva.

El mayor responsable de toda esta situación tiene nombre propio y es Gabriel Camargo Salamanca. No es por caerle a él pero se equivocó, como cualquier ser humano. 

Por su soberbia y forma de ser, respetable, erró en algunas decisiones y digamos que eso de manejar el equipo a control remoto, en manos de Ricardo Salazar, un gerente que no tiene esa autoridad demuestra esa falta de orden, lo que se ve en los resultados.

Todos dirán: Hace cinco meses fueron héroes, pero luego de la ida de Alberto Gamero el equipo sacó gente y luego se contrató mal. Claro que los jugadores tienen su parte de responsabilidad, pero considero que utilizando las palabras de Joel Silva: "Lo que mal comienza, mal termina".

Fabián Camacho - Editor deportivo Q'Hubo Ibagué

La eliminación del Deportes Tolima en la Liga 1 se debe a los malos manejos administrativos de su cabeza mayor: Gabriel Camargo, quien sacó injustamente al uruguayo Gregorio Pérez, que fue la pauta para que todo marchara mal.

Ese fue un golpe muy duro para los jugadores que creían en todo el cuerpo técnico. Sin embargo, Camargo, como le gusta meterle la mano a las nóminas, no sólo hizo eso sino que metió hasta las piernas porque el equipo perdió su brújula.    

Además, el mayor interrogante es de conocer el motivo, la razón y las circunstancias del por qué en lo corrido de la Liga  1, tres meses, se han presentado cerca de 19 lesionados teniendo una sede con canchas propias para entrenar, uno de los mejores preparadores físicos de Sudamérica y que es médico también.

Algo que no aconteció el año pasado que sin canchas propias y tener que todos los días llamar a una y otra parte para que les prestarán una cancha para entrenar, no se lesionaron tanto jugadores y se logró el subcampeonato.

Ahora falta que para el segundo semestre salga a decir Camargo que no tiene plata, pues claro que no va a tener, porque el presupuesto se lo 'gasto' al despedir a Pérez y su asistente técnico, Covea, Ordóñez y los que saldrán a final de mes.

Henry Arias - Editor deportivo El Kanal

Lamentablemente esta eliminación obedece a muchos factores. El principal es la desorganización administrativa que tiene el equipo, partiendo de la base que en el presente año muchas dificultades se tuvieron a la hora de contratar un nuevo cuerpo técnico.

Y con la llegada de Gregorio Pérez no le permitieron trabajar de la mejor manera. Un hombre con mucha experiencia que había armado un equipo y hecho un trabajo de pretemporada se fue por decisiones del presidente y máximo accionista, asesorado por personas que no le contribuyen en nada positivo al equipo y lo que hacen es crear mal ambiente.

Este equipo tuvo un desenlace lamentable. Llegó Óscar Héctor Quintabani, quien no armó el equipo, pero al que se señala por no conocerlo, desde que llegó a la capital musical. Tampoco mostró un patrón de juego, lo que se suma a un grupo de jugadores sin vergüenza deportiva, simplemente por cobrar mensualmente su sueldo aportaron también para la debacle.

Son varios jugadores los que tendrán que salir. No sabemos si Quintabani permanecerá. Sería algo razonable que se lo permitieran, siempre y cuando él mismo arme su escuadra sin que impongan futbolistas.

Tolima no enamoró. Se olvidó del buen fútbol, de ser protagonista. Se burló de la afición, de una institución, de una ciudad, de un escudo y una camiseta y esto es muy reprochable.

Pero como dice la canción: Nada es eterno y esperamos que la otra cara de la moneda la podamos apreciar en el segundo semestre. El problema está en que para afrontar el reto de la Copa Sudamericana no hay nada de fútbol para aspirar a continuar en este certamen surcontinental.

Mauricio Amaya - Ondas de Ibagué

Fueron varios factores que determinaron esta mala campaña del Deportes Tolima. A comienzo de temporada se falló en no darle continuidad al profesor Pérez y con la llegada de Quintabani se esperaba un mejor rendimiento.

Considero que la producción de un equipo no solo depende de los jugadores sino del técnico, porque de la forma en que planteen los partidos asimismo se dan los resultados. En partidos como Once Caldas e Independiente Medellín no supo manejar la ventaja y terminó perdiendo en ambos 3-2.

Lo mismo pasó contra Cali, un sábado santo. Y no es posible que ante Bucaramanga haya logrado un gol antes del primer minuto y luego se dedicara a defenderse, con malas variantes. Tolima remataba bien los primeros tiempos bien, pero caía en los segundos tiempos.

Los únicos juegos en los que lució bien Tolima fueron ante América, Santa Fe y Bolívar de Bolivia. El resto no fueron buenos, y a eso se le podría sumar el tema de los lesionados, porque cada ocho días aparecían golpeados, de a uno o dos por juego.

Ahora: Tampoco contrataron bien. Porque salió un jugador como Michael Ordóñez se fue sin motivo alguno. Lo mismo Eddie Hernández, que solo jugó cinco minutos.

Las cosas no se hicieron bien en la parte dirigencial y si le llegan a dar la oportunidad a Quintabani una oportunidad más que él mismo sea quien arme la nómina, que se refuerce bien. Pero si vuelve a fracasar no habría excusa alguna.

Edilberto Latorre - Periodista Colmundo Radio Ibagué

Me parece que Tolima este semestre se equivoca en varios aspectos, pero quiero resaltar dos. La toma de decisiones de la parte administrativa, en cabeza de Gabriel Camargo, no fue la mejor, y las contrataciones.

En la pretemporada las cosas pintaban de otra manera, siendo el equipo subcampeón y los ojos, no solo de la prensa local sino nacional, estaban en lo que iba a ser el equipo en esta campaña. Además, con la contratación de un cuerpo técnico tan importante y con la trayectoria de Gregorio Pérez.

Pero solo bastaron dos fechas para que las diferencias del señor Camargo y en su momento el técnico Pérez llevaran al traste con toda la planificación que se adelantó en la fase de preparación y desde ahí se desprendió una  serie de dificultades para el resto de la temporada.

La asesoría que tiene Camargo en estos momentos y que le llevan y aconsejan jugadores no son los mejores. Y los resultados saltan a simple vista. 

A esto se suma que el equipo no encontró la ruta y el camino que estaban esperando los hinchas. Y quiero resaltar una más: Cuando asumió Óscar Quintabani, conocido por su pasado como jugador, se esperaba que se le viera la mano un poco más rápido, que se evidenciara el trabajo. Pero no se notó.

Sus decisiones no fueron las mejores en la escogencia del grupo y, cuando se tuvo la posibilidad de cambiar la página de lo que se había hecho mal en el inicio del campeonato, tampoco no se ayudó. No tiene la lectura de juego adecuada y no interpreta bien los partidos. 

El tema de los lesionados no es una excusa, porque cuando tomó el cargo tenía material humano, tiempo para laborar y no lo hizo.