San Expedito, el patrono de Joel Silva en la final de la Liga Águila 2 2016


 Por: Mario Alejandro Rodríguez

"Mi San Expedito de las causas justas y urgentes, intercede por mí junto a Nuestro Señor Jesucristo, para que venga en mi socorro en esta hora de aflicción y desesperanza. 

"Mi San  Expedito, tú que eres el santo de los afligidos, tú que eres el santo de los desesperados, tu que eres el santo de las causas urgentes, protégeme, ayúdame, otorgándome: fuerza, coraje y serenidad. ¡Atiende mi pedido!"....


Esta será la oración que hará -como ya es su costumbre- el arquero del Deportes Tolima, Joel Silva, antes de salir este miércoles al campo de juego del estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué, en el marco de la final (Ida) de la Liga Águila 2 2016 ante Santa Fe. 

La devoción del 'guaraní' hacia este santo quedó en evidencia el pasado 4 de diciembre, cuando en la serie de penales ante Patriotas, por los cuartos de final (Vuelta) del certamen, mostró la estampilla que lo acompañó en cada una de las atajadas con las que selló la clasificación 'Pijao' a la siguiente fase.

Y él, el cancerbero de 1.85 metros de estatura y oriundo de la población de Carapeguá, volvió a encomendarse con fervor el pasado domingo, cuando de nuevo se convirtió en héroe de la serie ante Atlético Bucaramanga al detener uno de los remates desde los 12 pasos. 

A partir de entonces, Joel despertó la fe en hinchas, periodistas y hasta sus propios compañeros de vestuario, quienes -por decirlo de alguna forma- ya le tienen 'prendida' una velita a este nuevo patrono del plantel 'Vinotinto y Oro'. 


En su casa, Joel tiene una imagen a gran escala del santo. En suelo paraguayo, sus familiares y amigos también son fieles creyentes y entregan sus acciones, día a día, a este ángel de la guarda. 

Y es tal su deseo de replicar su fe que en la mañana del martes le regaló a cada uno de los comunicadores que cubren las prácticas del elenco tolimense una estampa con la imagen de este ícono del catolicismo.

¿Quién era San Expedito? 

Cuenta la historia, que este santo fue un militar romano de principios del siglo III, quien comandó una legión -la 12 para ser más exactos- del Ejército de Diocleciano, emperador entre 284 y 305.

Y en una de sus misiones, al ver que la muerte acechaba a su pelotón por la falta de provisiones, decidió alzar sus brazos al cielo y entregarse a Dios, al igual que sus soldados. Fue tal la efectividad de sus rezos que él y su legión salió victoriosa de aquella batalla.

Luego, Expedito se convirtió al cristianismo tras vencer a los malos espíritus -según cuenta la leyenda encarnados en la forma de cuervos- quienes trataron de persuadirlo a postergar su conversión. 

Pero el soldado no hizo caso y comenzó a proteger a los mártires que eran devorados por los leones en el circo, pero tal camino lo llevó a ser sacrificado por orden  Diocleciano, quien vio en este tipo de actos desobediencia a su mandato.  

Expedito fue beatificado en 1629 por el papa Urbano VIII y canonizado en 1671 por Clemente X y desde entonces las historias sobre los favores convencidos a propios y extraños redundan por todo el mundo. 

Fotos: Camilo Pinto y El Rincón del Vinotinto